En 1888, la municipalidad de Buenos Aires dispuso que una porción del parque Tres de Febrero (los bosques de Palermo) se destinara a un jardín zoológico. Cuando abrió, contaba con 650 animales de 53 especies de todo el mundo.
Data de fines del siglo XIX y permite conocer (además de animales y plantas) la arquitectura y esculturas de la época. Se ubica frente a Plaza Italia, una de las zonas con más colectivos y movimiento de la ciudad.
El zoológico (que cubre 18 hectáreas) fue privatizado en 1991 y se le hizo una gran remodelación. Actualmente cuenta con un acuario (con lobos marinos, pingüinos, tiburones y peces tropicales), un reptilario y un paseo que reproduce el ambiente de una selva subtropical.
El 30 de Octubre de 1888 es la fecha considerada aniversario de nuestro Zoo, desde estos tiempos el Zoo de Buenos Aires ha tenido un destacado lugar dentro de la cultura ciudadana y tuvo desde sus orígenes la intención de participar activamente en el desarrollo social y cultural del entorno. En aquellos tiempos no era común que un zoológico tuviera otros fines más allá del entretenimiento o de presentar una completa colección animal. Era obligación de todo zoo tener las especies más exóticas y atractivas, y si bien, nuestro zoo fue pionero en exhibir especies únicas, supo combinarlo con otros objetivos que lo convirtieron en un importante referente en manejo de fauna en ambientes controlados, como estudios e investigaciones, base de trabajos, revistas científicas, y de reconocimientos internacionales, y un extenso número de originales monumentos y recintos que representan estilos de diferentes rincones del mundo.
Los zoológicos evolucionaron hasta adquirir en la actualidad un rol comprometido con las problemáticas ambientales. Las actividades que realizan dan cuenta de la responsabilidad con que asumen esta misión. El Zoo lleva adelante proyectos de investigación, conservación y educación y participa en la concreción de los objetivos propuestos por "La Estrategia Mundial de la Conservación" preparada por la UICN (Unión Mundial de la Conservación), UNEP (Programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente) y WWF (Fundación Mundial para la Naturaleza).
El Zoo de Buenos Aires es hoy activo partícipe de todo aquello que tienda no sólo a la conservación y preservación del medio ambiente. Fortalece y estimula la investigación y el desarrollo educativo, dentro y fuera de su entorno institucional, incentivando el acercamiento de niños y adultos a la problemática ecológica mundial, demostrando que es posible hacer aportes valiosos, desde muchos y variados lugares.
Fue creado hace más de cien años. Es un paseo al que se puede dedicar buena parte de un día: posee una gran variedad de especies animales y una arquitectura que reproduce obras clásicas del mundo. El portal de entrada es una reproducción del Arco Triunfal de Tito en Roma; el Palacio de los Elefantes es una réplica del Templo de la diosa Nimaschi en Mumbai; más adelante se encuentra el Templo de Vesta, construcción circular de 16 columnas corintias copia del que se encuentra en Roma.
El Zoológico cobija también numerosas obras de arte, como la Niña con flores, un calco de la obra del italiano Canova, el Mono caído, de Passani, y una figura femenina esculpida por la escultora argentina Lola Mora.
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