Nahuel Huapí
Tipo de Sitio: Parque Nacional
Ciudad: - #

Direccion:
Descripción de Nahuel Huapí
El 6 de noviembre de 1903, Francisco P. Moreno donó a la Nación tres leguas cuadradas en la región del Nahuel Huapi para que fueran conservadas como "parque público natural". Esa fue la semilla de nuestro primer parque nacional y, gracias a sus 709.886 hectáreas, el segundo en extensión. Moreno ubicó entre sus límites "la reunión más interesante de bellezas naturales de la Patagonia". Sabía de qué hablaba. Escenarios como Puerto Blest, Laguna Frías, Cascada Los Alerces, Isla Victoria, Lago Mascardi o Valle Encantado, encierran una seducción sin par. Al pie de los 3.554 metros del cerro Tronador, máxima altura del área protegida, discurre una de las obras maestras de la Creación. Esta geografía encantada se complementa con la oferta de los centros turísticos que se desarrollaron gracias al parque (San Carlos de Bariloche, Villa La Angostura y Villa Traful), por lo que el visitante cuenta con múltiples alternativas, tanto de alojamiento como de actividades recreativas o de recorridos turísticos. El abanico de posibilidades en Nahuel Huapi parece interminable y con seguridad no se cubre en una sola visita: hay que volver una y otra vez para seguir conociendo esta región de maravillas. Caminatas, escaladas, pesca, navegación, fotografía, el simple placer de disfrutar de la naturaleza: hay de todo y para todos. No asombra que cada año el área protegida reciba cientos de miles de turistas. Más acá de las alturas andinas, que se elevan hacia el oeste dominadas por el viento y la nieve, se extiende la intrincada red lacustre que dejaron los glaciares al batirse en retirada. El lago Nahuel Huapi es su principal integrante, con 560 kilómetros cuadrados de superficie y una profundidad superior a los 400 metros. También el centro de atracción alrededor del cual se despliegan los encantos del parque. Surcado por embarcaciones privadas y excursiones turísticas, en sus orillas se alternan playas, balnearios y embarcaderos. Las zonas bajas de las montañas y los valles están cubiertas de bosques en los que crecen lengas, ñires y coihues. Las flores –rojas del notro, anaranjadas de la mutisia y amarillas del amancay- son protagonistas del verano. Hacia el este, el bosque se hace más abierto (con predominio de cipreses de la cordillera y ñires) hasta confundirse con la estepa, donde imperan arbustos y pastos, como el neneo y el coirón. Las abundantes precipitaciones del área de Puerto Blest, recostada sobre el límite con Chile, permiten el desarrollo de un interesante enclave de Selva Valdiviana, presidido por las altas copas del ciprés de las guaitecas, el fuinque, el maniú hembra y el macho, a cuyos pies se extiende un profuso sotobosque. En esta formación se destaca la presencia de gigantescos y milenarios ejemplares de alerce. La riqueza biológica del parque resulta sorprendente. Hospeda más de un millar de especies botánicas superiores y 334 de animales vertebrados. El listado incluye bichos en peligro de extinción (por ejemplo, el huemul, la paloma araucana y el huillín) y rarezas como el monito del monte -un marsupial de hábitos nocturnos-, el elusivo gato huiña y el pudú, considerado el ciervo más pe- queño del planeta. Nahuel Huapi, además, es el único lugar donde se puede encontrar la rana del Challhuaco y el tuco-tuco colonial. A estos dones se suma una fantástica diversidad cultural. En la región conviven comunidades mapuche, criollas y europeas. Hasta hay descendientes de un auténtico cowboy tejano. No extraña. La "reunión más interesante de bellezas naturales de la Patagonia" posee una seducción ecuménica. Creación: 29 de septiembre 1934, por ley 12.103. Eco-región: Bosques Patagónicos, Estepa Patagónica y Altos Andes. Superficie: 709.886 hectáreas. Origen del nombre: : El parque lo tomó de su principal cuerpo de agua y éste, de la hoy llamada Isla Victoria; en araucano, Nahuel Huapi significa "isla del tigre" (aludiría al yaguareté -animal totémico entre los mapuches- o al huillín, también llamado "tigre del agua"). Puntos de interés: Lago Nahuel Huapi, Isla Victoria, Puerto Blest, Laguna Frías, Cascada de los Cántaros, Cerro Tronador, Cerro Catedral (Refugio Frey), Camino de los Siete Lagos, Lago Gutiérrez, Lago Mascardi, Cascada Los Alerces, Lago Hess, Lago Steffen, Río Manso, Lago Traful, Valle Encantado, El Anfiteatro. Cómo llegar: A la ciudad de Bariloche, rodeada por el parque nacional, llegan vuelos y ómnibus de todo el país. En auto, se accede desde San Martín de los Andes por RN 234 y RN 231 (la "Ruta de los Siete Lagos") o por RP 63, y desde Neuquén, por RN 237. El área protegida está vinculada con Chile por tres pasos fronterizos: dos terrestres (Puyehue, por la RN 231, y Cochamó, por la RP 83) y uno lacustre (Pérez Rosales). Acceso: Se cobra entrada (con 48 horas de validez). Descuentos para turistas nacionales, residentes provinciales y estudiantes universitarios. Los jubilados, pensionados, menores de 14 años y residentes locales, están eximidos. Dónde alojarse, comer y cargar combustible: Dentro del área protegida hay 18 establecimientos hoteleros (hoteles, cabañas, estancias y hosterías), 5 refugios de montaña, 6 campamentos organizados y 16 campamentos agrestes. Cuenta con 9 establecimientos gastronómicos y varias proveedurías. Las ciudades de Bariloche y Villa La Angostura cuentan con todos los servicios turísticos. Clima: Frío y húmedo (a excepción de la zona de las altas cumbres, sujetas al régimen nival, y de la zona esteparia). Temperaturas medias, 0º C en invierno y 10,7º C en verano. Lluvias concentradas en invierno (3.000 mm anuales en el oeste y 600 mm en la costa del Limay). Nevadas de mayo a septiembre. Gran variación con la altura: en la zona altoandina el clima es muy frío, con alta frecuencia de heladas y nevadas durante casi todo el año. Temporada más propicia: Verano, fines de primavera y principios de otoño. Atractivos cercanos: El Bolsón (a 125 km de Bariloche, por RP 258); Parque Nacional Los Arrayanes (dentro del mismo Parque Nacional Nahuel Huapi); Parque Nacional Lanin (pegado al Nahuel Huapi, por el norte; San Martín de los Andes -sede de su Intendencia-, está a 153 km de Bariloche); Parque Nacional Lago Puelo (a 16 km de El Bolsón); Villa El Chocón (a 342 km de Bariloche, sobre RN 237, con un interesante museo paleontológico y visitas al Complejo Hidroeléctrico El Chocón-Cerros Colorados). Para mayor información: Intendencia Parque Nacional Nahuel Huapi, San Martín 24, (8400) San Carlos de Bariloche, Río Negro, teléfono (02944) 423111, e-mail: nahuelhuapi@apn.gov.ar La zona sur del parque es ideal para los amantes de la vida y los deportes al aire libre. En la Intendencia del Parque se ofrece información sobre paseos y excursiones: desde caminatas y recorridos vehiculares para la familia hasta montañismo exigente, pasando por excursiones lacustres, rafting y kayaking de todos los niveles. Y todo en un entorno natural de maravilla. Descubriendo lagos. El área sur del parque ofrece varios recorridos vehiculares para recorrer con tranquilidad, deteniéndose a admirar cada paisaje que se abre ante los ojos. Una de las opciones más populares es el camino que enhebra los lagos Gutiérrez, Mascardi, Hess y Fonk, y conduce hasta la famosa cascada Los Alerces. También se puede bordear el lago Mascardi y llegar hasta el paraje Pampa Linda, al pie del Tronador, desde donde se pueden realizar numerosas excursiones pedestres. Nada de Manso. Este río, que no hace honor a su nombre, es el favorito de los amantes de los deportes de "aguas blancas". Nace en los glaciares de la ladera oriental del Tronador y termina por juntarse con el río Puelo y llevar sus aguas al Pacífico. El caprichoso recorrido va Actividades Recreativas Zona Sur uniendo los lagos Mascardi, Los Moscos, Hess y Steffen. En los diferentes tramos se puede realizar, contratando la excursión en operadores turísticos habilitados o por cuenta propia, desde un paseo tranquilo en kayak hasta rafting (descenso del río en gomones). Las excursiones, en general, duran de medio a un día. El Manso Inferior (en las cercanías del lago Steffen) tiene rápidos de clase II y III, con playas de arena rodeadas de bosques: es el trayecto más sosegado, especial para disfrutar una travesía en kayak con la familia. Para una excursión de rafting, el Manso Medio (con rápidos de clase III y IV) ofrece acción, con cascadas, olas y un famoso tobogán. Para los más arriesgados (y con adecuada preparación física) en el tramo Manso a la Frontera, las turbulentas aguas (clase III y IV), encerradas en estrechos cañadones, permiten practicar rafting de alta adrenalina. A la sombra del Tronador. El cerro Tronador, de 3.554 metros, es la altura máxima del parque. El nombre del cerro se debe al estruendo de los derrumbes que se producen constantemente en los glaciares que alberga su cumbre. Existen numerosas alternativas para realizar trekking en las cercanías de este gigante. Una de ellas parte de Pampa Linda, el valle de acceso al cerro y, luego de recorrer unos ocho kilómetros, llega al Ventisquero Negro. Allí se pueden presenciar las rupturas y avalanchas del Glaciar Manso, que alimentan al ventisquero. Otra opción es visitar el refugio Otto Meiling, a 2100 metros de altura y 18 kilómetros de Pampa Linda (unas 5 hs cuesta arriba), desde donde se despliega la belleza escénica de los glaciares. Este refugio es el punto de partida utilizado por los escaladores para ascender los tres picos del Tronador (el Argentino, el Chileno y el Internacional). En la zona norte del parque, se despliega una compleja red de lagos interconectados que se continúa en el vecino Parque Nacional Lanin. Amén de excursiones lacustres en todo tipo de embarcaciones, el área ofrece recorridos vehiculares por los caminos que se internan en el bosActividades Recreativas Zona Norte que y contornean las costas de los lagos. Paseos por el bosque. El parque alberga parte de la famosa Ruta de los Siete Lagos, que une Bariloche con San Martín de los Andes, pasando por Villa La Angostura. Son 184 kilómetros de puro disfrute visual (50 de ripio, que se están asfaltando). Enhebran numerosos cuerpos de agua, atravesando bosques encantados, arroyos y cascadas que obligan a paradas continuas. Los lagos más destacados son Falkner, Villarino, Correntoso, Espejo, Lácar y Machónico (estos dos últimos, dentro del Parque Nacional Lanin). A la vuelta puede hacerse un desvío por Villa Traful, para bordear el lago homónimo y visitar la encantadora comarca de Cuyín Manzano. En Confluencia se toma la RN 237, que rumbo a Bariloche permite admirar las caprichosas geoformas del Valle Encantado y el Anfiteatro del río Limay. A Chile en barco. La mayoría de las excursiones parten de Puerto Pañuelo, sobre el Nahuel Huapi. Las más populares insumen todo el día y combinan un paseo por el Bosque de Arrayanes, en la Península Quetrihué, con el desembarco en Isla Victoria, donde se puede conocer un vivero de coníferas, admirar pinturas rupestres, caminar por senderos dentro del bosque y ascender al cerro Bella Vista. Otras llegan hasta Puerto Blest, refugiado en el final de uno de los brazos del Nahuel Huapi, desde donde se visita la impresionante Cascada de los Cántaros. También desde Puerto Blest se puede realizar una excursión a la laguna Frías, en el límite con Chile. Algunas empresas ofrecen seguir esta excursión hasta llegar al Pacífico, navegando varios lagos y lagunas, en combinación con trayectos en ómnibus. Paraíso de pescadores. Los amantes de la pesca deportiva sueñan con lanzar su línea en cualquiera de los cuerpos de agua de la zona. Hay puntos de pesca de fama mundial, como la boca del río Correntoso (que corre entre los lagos Correntoso y Nahuel Huapi, y es considerado el río más corto del mundo) y los arroyos Ragintuco y La Estacada (cerca de Villa La Angostura). En las vecindades de Villa Traful, se destacan los ríos Machicó, Traful y Pichi Traful. Para pescar es imprescindible contar con un permiso de pesca personal (diario, semanal o por la temporada), que se compra en la Intendencia del parque y en otros puntos autorizados (descuentos para residentes; discapacitados, mayores de 65 y menores de 12 años, sin cargo). Sólo se puede pescar de día y durante la temporada de pesca deportiva (en la Patagonia, por lo general, del 1° de noviembre al 1° de mayo). En los parques nacionales andino-patagónicos hay ambientes determinados en los que está prohibida la pesca (el listado está en el Reglamento de Pesca, que se entrega con el permiso). Además, sólo se pueden pescar las especies introducidas (truchas marrón, arco iris, de arroyo y de lago). En lagos y lagunas se permite el sacrificio de una trucha por día y por pescador (salvo en noviembre y en mayo, cuando rige la devolución de todos los ejemplares). Las especies autóctonas (bagres, puyenes, peladillas, perca, pejerrey patagónico, etc.) y todos los ejemplares de salmón del Atlántico deben ser devueltos al agua con el menor daño posible. Se puede usar únicamente señuelos artificiales (sin pilas ni baterías), con un único anzuelo -simple, doble o triple- y sin rebaba. Están autorizadas las prácticas de spinning, pesca con mosca y arrastre o trolling, y el uso de motor en las embarcaciones (salvo excepciones). No se permite pescar desde embarcaciones en lagos o lagunas en las cercanías de la desembocadura de ríos o arroyos, la caza subacuática y la pesca con redes, arpones o espineles, así como comercializar el producto de la pesca. Especies destacadas Cormorán Imperial Sus populosas colonias son muy comunes en las costas marinas del hemisferio austral. Como una curiosidad y excepción ecológica, tres poblaciones se han instalado en los lagos de la cordillera patagónica. Una de ellas, conformada por alrededor de 150 ejemplares, se encuentra en el lago Nahuel Huapi, ocupando varios asentamientos sobre las costas de las islas Victoria y Fray Menéndez. De aspecto elegante y plumaje albi-negro, el cormorán imperial promedia los 60 centímetros de largo. Se alimenta de peces, invertebrados y algas. Nidifica en colonias permanentes, usualmente asentadas sobre espacios reducidos. Construye el nido con su propio guano, agregándole materias vegetales, y dispensa una amorosa atención a las crías. Ciprés de la Cordillera La silueta de esta conífera resulta inconfundible. Presenta un tronco recto, de hasta 35 metros de altura, y copa cónica. Sus hojas, en forma de escamas, son pequeñas y persistentes. Crece en el norte de la Patagonia andina, desde Neuquén hasta el río Corcovado (Chubut). Habitualmente en las áreas boscosas más secas, lindantes con la estepa, ya que se trata de la especie arbórea patagónica más resistente a la falta de humedad. Sin embargo, también hay bosques y ejemplares de gran porte en la húmeda zona de Puerto Blest. De crecimiento lento, enfrenta varios peligros: la expansión ganadera, los incendios forestales, la implantación de árboles exóticos y la explotación maderera (brinda una madera clara e impermeable, muy buscada para la construcción). Se estima que sus bosques, ya sea puros o mixtos (con coihue, en particular), cubren unas 140.000 hectáreas, y sólo la mitad de ellos se encuentran en áreas protegidas. Huillín Pariente de hurones, zorrinos y visones, pertenece al grupo de los lobitos de río por más que en 1782 el abate Juan Ignacio Molina -primero en darle una etiqueta científica- lo haya colocado entre los castores. Mide más de un metro de largo y llega a pesar diez kilos. Su nombre proviene del araucano huyli (uña) y no hay más que mirarle las aguzadas extremidades para entender por qué. Hábil nadador y buceador, con membranas entre sus dedos, vive junto a los cuerpos de agua de uno y otro lado de la cordillera patagónica, desde Neuquén hasta la Isla de los Estados. Allí construye madrigueras con una salida bajo el agua y otra a tierra, disimulada por la vegetación. Los crustáceos -sobre todo, páncoras y langostinos- constituyen su plato predilecto, aunque también le hinca el diente a peces, moluscos, anfibios y, en ocasiones, aves acuáticas. Perseguido intensamente en el pasado por el valor de su piel, ha disminuido en número e incluso desapareció de muchas áreas. Hoy figura en los listados nacionales e internacionales de especies en peligro y goza de protección legal. El Parque Nacional Nahuel Huapi alberga la principal población de la especie en la Argentina, por lo que está incluida en su emblema.


Dos eco-regiones se reparten sus 126.830 hectáreas. La Estepa Patagónica extiende arbustos y pastizales sobre el sector oriental: un llano a casi 900 metros sobre el nivel del mar, que salpica una constelación de lagunitas -cobijo de patos, cisnes, cauquenes y flamencos- y quiebran serranías de tonalidades apagadas. Los Bosques Patagónicos, a su vez, trepan las laderas cordilleranas hasta los 1200 metros de altura. Arriba señorean cumbres nevadas, roquedales y un heroico puñado de plantas rastreras. Y a sus pies, la retirada de los glaciares abandonó ocho lagos ariscos a la navegación aunque de hipnóticos turquesas, esmeraldas y grises. El Burmeister -corredor de vientos endiablados- es el único que drena hacia el océano Atlántico, a través del meandroso río Robles. Las aguas de los restantes marchan entrelazadas al encuentro del Pacífico, ofrendando a su paso escenarios tan subyugantes como la Angostura del río Volcán y la cascada que conecta los lagos Belgrano y Azara. Los espejos de Perito Moreno son los únicos que se libraron de la introducción de salmónidos en toda la Patagonia Andina. Esto significa que puyenes, peladillas y demás peces nativos no soportan aquí la competencia foránea que ha diezmado sus poblaciones. El parque también brinda amparo a otras especies amenazadas: el huemul o ciervo andino -su bicho heráldico-, el macá tobiano -un ave zambullidora endémica de Santa Cruzy el chinchillón anaranjado, otra exclusividad provincial. La lista de animales de valor especial se completa con el guanaco -de presencia multitudinaria y extrema mansedumbre-, el choique -la raza austral del ñandú petiso-, el cóndor, el pato de los torrentes, el carancho blanco, el chorlito ceniciento y la ranita del Nansen. Con estas "estrellas" convive el acostumbrado reparto de la estepa y los bosques patagónicos: pumas, gatos huiña y del pajonal, zorros, zorrinos, piches y, entre 160 especies aladas, el ñacurutú - nuestra lechuza mayory la imponente águila mora. Esta prodigalidad -sumada a una oferta no menos generosa de agua, leña, refugio y piedras para fabricar instrumentos- atrajo desde temprano al hombre. Según evidencias arqueológicas, la corriente pionera llegó hace unos 10.000 años. Desde entonces hasta poco después de la Conquista de América, durante todo el Holoceno, el parque fue territorio de grupos de cazadores-recolectores. Primero se asentaron en espacios acotados, como los abrigos del cerro Casa de Piedra, ya que la mayor parte del área estaba cubierta por el vasto espejo que unificaba las actuales cuencas de los lagos Belgrano y Burmeister. Al bajar las aguas, unos 2.500 años antes del presente, cambiaron cuevas por tolderías y ocuparon las nuevas tierras disponibles. Su rastro en el registro arqueológico se pierde dos siglos atrás. El abandono de la región respondería básicamente a dos factores. Por un lado, el recrudecimiento climático conocido como la Pequeña Edad de Hielo. Y, por el otro, el cambio en los patrones indígenas de asentamiento y movilidad que produjo la adopción del caballo. Lo cierto es que, en el siglo diecinueve, los tehuelches no guardaban memoria de la comarca que había cautivado a sus antecesores. Esto explica por qué Musters, Lista y Moyano -cuyos informantes eran indios- ignoraron su existencia no obstante haber andado muy cerca. El honor del "descubrimiento" y los bautismos iniciales quedó para los integrantes de la comisión que definió nuestros límites australes con Chile, cuando amanecía el siglo veinte. La primera descripción del lago Belgrano, por ejemplo, es obra del explorador, etnógrafo y naturalista italiano Clemente Onelli, quien a la sazón servía de enlace entre aquella comisión y el árbitro inglés. "Lo divisé en el bajo, azul como turquesa de Kiraz, y rodeado por renegridas montañas a pique", escribió el polifacético conde en Trepando los Andes. Parecido deslumbramiento experimentó ante los lagos Azara y Nansen la Expedición Sueca a la Patagonia. "Yo desafío a cualquiera a que me muestre un escenario montañoso más variado y grandioso", dejó asentado su cronista. Más sensibles a la abundancia de pastos, aguadas y madera, los colonos no tardaron en entrar a escena. Con el tiempo, un puñado de estancias logró echar raíces a despecho del clima siberiano y la soledad. Las ovejas comenzaron entonces a ganarle terreno al rou (guanaco) de los tehuelches. Pero el gobierno tenía otros planes. Y el 11 de mayo de 1937, la patria de los lagos turquesa se convirtió en parque nacional. Creación: 11 de mayo de 1937, por decreto 105.433 (ratificado por ley 13.895). Eco-región: Bosques Patagónicos, Estepa Patagónica y Altos Andes. Superficie: 126.830 hectáreas. Origen del nombre: Honra a Francisco P. Moreno, considerado el padre de nuestros parques nacionales. Puntos de interés: Lagunas del Mié, Lago Burmeister, Laguna Roble, Cascada del Lago Belgrano, Lago Azara, Península Belgrano, Estancia La Oriental, Cerro León, Lago Volcán, Angostura del Río Volcán, Valle del Rincón. Cómo llegar: Desde las localidades santacruceñas de Gobernador Gregores, al sureste, y Perito Moreno, al noreste, por RN 40 y RP 37 (220 y 320 km, respectivamente). Gregores se puede alcanzar en ómnibus desde Río Gallegos -que tiene conexión aérea con Buenos Aires- y desde Puerto San Julián o Comandante Luis Piedrabuena, que reciben ómnibus de casi todo el país. De allí al parque sólo es posible seguir en remise. Acceso: No se cobra entrada. Dónde alojarse, comer y cargar combustible: El parque cuenta con un área de acampe agreste en la cabecera oriental del Lago Burmeister -dotada de baños-, una de acampe libre en El Rincón y otra de acampe transitorio junto al Centro de Informes. Además, se puede elegir entre dos estancias turísticas. Menelik, sobre la entrada, ofrece habitaciones de gran confort, comidas típicas, cabalgatas y una esmerada atención (informes y reservas a los teléfonos 011-53715580 y 06751-051130, o info@cielospatagonicos.com). Y La Oriental, sobre el Lago Belgrano, un hospedaje más rústico, salidas a pie y caballo, lugar de acampe y platos caseros (011-52374043 ó info@estanciasdesantacruz.com). En Perito Moreno, a 220 km, y Gobernador Gregores, a 320 km, hay camping, hospedajes, comedores, mercados y estaciones de servicio. Por el norte, el último lugar para llenar el tanque es Bajo Caracoles (a 165 km, sobre RN 40). Y por el sur, Gobernador Gregores. Conviene llevar tanto comida como un bidón de combustible adicional y dos ruedas de auxilio. Clima: Frío seco a húmedo. De este a oeste, el promedio anual de lluvias varía entre 400 y 3.000 mm. La influencia de los fuertes, persistentes y gélidos vientos del oeste resulta notoria. En invierno, el termómetro baja hasta los -25° C. Durante el verano, la temperatura media ronda los 15° C. Pero no conviene confiarse. Suele nevar, incluso, en pleno enero. Vaya preparado. Temporada más propicia: Fines de primavera a principios de otoño. Atractivos cercanos: Cueva de las Manos (a 218 km del parque, por RP 37, RN 40 y RP 97). Declarada Monumento Histórico Nacional en 1993 y Sitio del Patrimonio Mundial en 1999. Al excepcional valor estético de sus frescos, suma la fascinante posibilidad de atisbar el universo espiritual de los primeros argentinos, aquellos hombres que, hace más de doce mil años, conquistaron el Último Confín de la Tierra. Para mayor información: Parque Nacional Perito Moreno, C.C. 103, (9311) Gobernador Gregores, Santa Cruz, teléfono (02962) 491477, e-mail: peritomoreno@apn.gov.ar Por razones de seguridad y conservación, los visitantes deben registrar en el Centro de Informes tanto su llegada como los sitios que piensan visitar. Cumplido el requisito, la oferta recreativa del parque andino-patagónico más agreste queda a disposición. Hacia el sur, un camino vehicular conduce a las Lagunas del Mié (6 km), que hospedan una miríada de aves, y a la cabecera oriental del lago Burmeister (16 km), con sus bosques de lenga y sus encrespadas aguas. Otro, de rumbo noroeste, alcanza el istmo que permite entrar a la espléndida Península Belgrano (10 km). Y por el norte se llega en vehículo hasta la Estancia La Oriental (8 km), las inmediaciones del Lago Volcán (23 km) y El Rincón (12 km). En estos puntos la aventura recién comienza para los amantes de caminatas y travesías. Las salvajes costas del Lago Burmeister invitan a la exploración. Desde las Lagunas del Mié se pueden visitar la Laguna Roble (10 km, dificultad baja), uno de los hábitats del raro macá tobiano, y la cascada a través de la cual el Lago Belgrano desagua en el Azara (25 km, dificultad baja, con pernocte en Puesto del 9, un antiguo refugio de ovejeros). Un sendero interpretativo de 10 km recorre la Península Belgrano, tras la huella de los guanacos (1 a 2 hs, dificultad baja). En La Oriental, a dos horas del casco, las alturas del Cerro León regalan conmovedores panoramas y un encuentro cercano con los cóndores (9 km, dificultad media; la estancia organiza cabalgatas). Vale la pena fatigar cinco kilómetros para conocer La Angostura del río Volcán, con sus vertiginosos farallones, y la cabecera este del lago homónimo (dificultad media). Y el Valle del Rincón, hito en la ruta hacia el Monte San Lorenzo (3.706 m, cumbre máxima de nuestra Patagonia), guarda rastros de los heroicos esfuerzos desplegados para colonizar la comarca. Cabe recordar que sólo está permitido hacer fuego en el área de acampe del Lago Burmeister (en las restantes se pueden usar mecheros o anafes portátiles) y es obligatorio retirar toda la basura que se genere. También son generosas las oportunidades para observadores y fotógrafos de fauna. Las Lagunas del Mié congregan una multitud de cauquenes, flamencos, hualas, cisnes de cuello negro y patos vapor. Los cóndores suelen pasar a pocos metros de la cumbre del Cerro León. Y los guanacos de Península Belgrano, extremadamente mansos, permiten contemplar en primera fila el comportamiento de la especie. Sólo el Parque Nacional Torres del Paine, en Chile, ofrece un "show" análogo. Especies destacadas Lenga Es el árbol de mayor distribución en los bosques andino-patagónicos. Sus dominios se extienden desde el norte de Neuquén hasta el Canal de Beagle y la Isla de los Estados. En zonas bajas y reparadas, se eleva a más de treinta metros de altura y luce diámetros de hasta un metro y medio. Pero en las cotas superiores de la cordillera crece como un arbusto achaparrado, a fin de soportar las nevadas y los fuertes vientos reinantes. A esta versión bonzai alude su nombre científico (en latín, pumilo significa "pequeño"). A mediados del otoño, antes de caer, las hojas de esta haya austral pintan de rojos y ocres las laderas montañosas, regalando uno de los espectáculos más subyugantes de la Patagonia. Huemul Supo generar desconcierto entre los naturalistas. A fines del siglo dieciocho, basado en referencias de unos marinos ingleses, el abate Juan Ignacio Molina lo bautizó Equus bisulcus (caballo de doble pezuña). Luego, con el correr del tiempo y las comparaciones, llegó a mudar de nombre científico casi una treintena de veces. Finalmente se impuso la etiqueta Hippocamelus (caballo-camello). Sin embargo, el güemul de los araucanos -shoam para los tehuelches- es un ciervo hecho y derecho. Su aspecto rechoncho y retacón -poco afín a la esbeltez de los cérvidos-, se debe a adaptaciones impuestas por el ambiente montañero que la ausencia de cabras en Sudamérica le permitió ocupar. Vive en los Bosques Patagónicos, de un lado y otro de la cordillera, desde Neuquén hasta Santa Cruz. Se lo considera una "especie en peligro" (dentro de nuestras fronteras quedarían apenas unos 600 ejemplares). En 1996 -junto a su prima la taruca-, fue declarado Monumento Natural de la Nación. Está amparado, además, por los parques nacionales Lanín, Nahuel Huapi, Lago Puelo, Los Alerces, Perito Moreno y Los Glaciares. Macá Tobiano Posee una coloración llamativa, que evoca al pelaje tobiano de los caballos criollos, y su tamaño no pasa inadvertido (hasta 35 cm de largo). Sin embargo, recién saltó a los registros científicos en 1974. La especie fue descubierta por el naturalista Mauricio Rumboll -colaborador de esta guía-, en laguna Los Escarchados, a pocos kilómetros de El Calafate. Su nombre científico no sólo la ubica en una extensa familia de aves zambullidoras. También honra al doctor José María Gallardo, una eminencia de nuestras Ciencias Naturales. El macá tobiano es exclusivo de la provincia de Santa Cruz. Pasa los meses más fríos en las costas marinas y el resto del año en unas 130 lagunas de la meseta precordillerana, con aguas transparentes y una densa cobertura de vinagrilla. Esta planta acuática sirve de refugio a los caracoles y microorganismos que integran su dieta, y le suministra los tallos con que teje su nido. La hembra pone allí dos huevos, de los cuales sólo uno acostumbra prosperar. Antes tiene lugar uno de los cortejos más espectaculares del mundo animal. A una velocidad vertiginosa, las parejas "corretean" y "danzan" sobre la superficie del agua con perfecta coordinación, buscando afianzar sus lazos.
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