El dulce de leche es un dulce tradicional en
Argentina.
Existen diversos relatos en relación al origen del dulce de
leche. Sin embargo es difícil establecer cual es el verdadero
ya que muchos de los países donde se lo produce se atribuyen
su creación ya que lo consumen desde
tiempos coloniales con diferentes denominaciones.
Pero en ninguna región sobrepasa la totalitaria popularidad
que lo convertiría en estrella de la repostería rioplatense,
acompañando gran número de recetas cuyos rellenos en otras
latitudes aceptan dulces alternativos.
En Argentina existe un relato popular y legendario que
fecha su invención hacia el año 1829
en instancias en que Juan Manuel de Rosas y su enemigo
político (y primo hermano) Juan Lavalle estaban por reunirse para firmar un pacto
de paz en la estancia del primero en Cañuelas, provincia de
Buenos Aires. Lavalle fue el primero en llegar y,
fatigado, se recostó sobre el catre de Rosas, quedando
dormido. La criada de Rosas, mientras hervía leche con azúcar
(preparación conocida en esa época como "lechada") para
acompañar el mate
de la tarde, se encontró con Lavalle durmiendo sobre el catre
de su patrón. Ella lo consideró una insolencia y fue a dar
aviso a los guardias.
Poco tiempo más tarde arribó Rosas,
quien no se enfadó con Lavalle y pidió a la criada el mate con
leche. Ésta recordó en ese momento que había abandonado la
leche con azúcar al fuego, dejándola calentar durante un largo
tiempo. Al regresar a buscar la lechada, la criada se encontró
con una sustancia espesa y amarronada. Su sabor agradó a Rosas
y se cuenta que compartió el dulce con Lavalle mientras
discutían los puntos del pacto, dando así la autoría de este
origen accidental del dulce de leche a la criada.
Este dulce tan preciado llegó a comercializarse, primero, con
los indígenas tehuelches cercanos a Buenos Aires por ser ellos
de mayor predisposición a experimentar con sabores que les
eran ajenos. Con el tiempo comenzó a prepararse en casas de no
tan bajo nivel económico cuando ya era un postre afianzado
cultural y popularmente.
En otra latitud, Napoleón Bonaparte, en sus campañas de
conquista para formar el imperio, echó la base más inmediata
del dulce de leche: la leche condensada. Una mezcla de leche y
azúcar concentrada por acción del calor era un excelente
recurso de conservación, para un alimento difícil de guardar y
transportar.
Su distribución internacional se ha extendido a mercados no
tradicionales, imponiéndose, por ejemplo, como sabor en los
helados y presentando variantes como el dulce de leche
granizado. Los emigrantes
latinoamericanos con "síndrome de abstinencia"
(porque no encuentran dulce de leche en el lugar de
residencia) han acudido
tradicionalmente a recetas caseras basadas en la leche
condensada.
¡Menos mal que los cocineros franceses jamás descuidaron la
cocción, si no se hubieran asignada la paternidad de nuestro
dulce de leche!.